Aclaro: Compras deportivas, no de otra cosa más interesante (léase un buen libro, un bolso o un termómetro). No, quería comprarme un pantalón y camisetas para el gimnasio. Estos días he estado yendo con esas camisetas que todos tenemos pero que jamás nos ponemos salvo para limpiar, bajar a por el pan o limpiar la moto (que no tengo, uso coche, pero me encantaría). Sí, exactamente, todos tenemos ropa así (de cutre). Aunque seguro que ahora la llamarían de otro modo...
Todo es por culpa de la amiga con la que había quedado ayer. Yo salgo antes de trabajar y ella como 2h más tarde (hay que joderse... sí, pero ella está flaca y yo no, empate técnico), por lo que aproveché ese tiempo para probarme ropa.
¿Por qué son taaan grandes ese tipo de tiendas? Y encima cada cosa en una punta, como si no pudiesen poner zapatos y calcetines uno al lado del otro (mejor poner deportivas al principio, para los consumistas, y los pobres calcetines al final, en la sección de hípica). En fin...
¿Y los probadores? De verdad, ¿no hay nadie que se dedique a hacer mejores probadores? Hasta la cortina de mi ducha es mejor, y eso que es transparente. ¡¡Y además no llegaba al suelo!! ¿Por qué tengo que ir enseñando mis pies y pantobillos? (?). Todo esto escuchando como un niño pequeño iba abriendo cortina tras cortina para asustar a la gente... yo creo que si llega a abrir la mía el que se asusta (y queda traumatizado de por vida) hubiese sido él.
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De todo se aprende, pequeño ;-) |
Cogí varios pantalones, dos mil camisetas y 10 bañadores (sin exagerar, 2h dan para mucho).
1. De los bañadores no hablaré porque eso sí que me causó un trauma, ni las mejores butifarras oiga. El otro día ya me probé algunos pero no me convencieron (sobre todo el de los pantaloncitos, puff!). Esta vez me cogí los dos que mejor me quedaban (es decir, que pude quitarme sin contorsionarme... Es como intentar ponerse unas medias pequeñas, por mucho que saltes o te tumbes... no insistas, en serio).
2. Con las camisetas tuve más suerte, salvo dos, una que daba igual la talla que cogiese que siempre me quedaba pequeña (eso es tener mala leche) y otra que era de un tejido como ultra-fino que se pegaba al cuerpo con solo respirar (no quiero imaginármela sudando).
3. De todos los trillones de pantalones que vi descarté...
· Los pitillo (volvemos al pantobillo y las butifarras, prefiero algo más sueltecito)
· Los cortos (ni aunque me pagasen por usarlos)
· Los de colores sin nombres definidos (fucsia-semi-anaranjado) o con estampados
Cuando por fin encontré todas esas cosas, me fui a mirar alguna bolsa-mochila-petate para guardarlo todo, que hasta ahora también he estado yendo con la mochila del colegio. Me asaltó una duda existencial: ¿Qué diferencia hay con la de maletas de viaje? O yo me he vuelto loca (todo puede ser) o ahora las hacen GIGANTES. ¿Qué se puede meter ahí?
- La compra del mes (o del año)?
- A toda tu familia para ir de viaje?
- Un cadáver?
Total, que compré un pantalón, un par de bañadores (muy a mi pesar) y un par de camisetas. La mochila la miraré en la sección de bebés la próxima vez que vaya. Si todo va bien, en las rebajas navideñas volveré a ir de compras (no vendas la leche antes de ordeñar la vaaaca...!).
Después de eso, a cenar... joder, que vida más dura, a cenar con una amiga que come como una lima pero que no engorda (que guarra, ella ya sabe que la insulto mentalmente y aún así me quiere, eso es amistad). Después de haberme visto en bañador era fácil descantarse por algo sano y ligero (aunque me habría comido un jabalí y tomado postre + un té con sacarina). Sólo se me ocurre pensar...
Conseguí cenar una ensalada ligera, aunque eso no quiere decir que no babee como un caracol si veo que el de al lado se come algo más rico que yo. Qué se le va a hacer! En mi próxima vida me reencarnaré en una escoba, que así seré flaca y útil ;-)
Feliz fin de semana!!